Antigua Guatemala


Es una ciudad colonial que ofrece una valiosa tradición cultural y religiosa.


Antigua Guatemala es considerada la ciudad colonial mejor conservada de Centroamérica. Con sus calles de piedra, sus construcciones coloniales, sus volcanes que la rodean y maravillosos atardeceres son algunas de las ofertas para disfrutar esta hermosa ciudad.
Inicialmente llamada Santiago de los Caballeros de Guatemala, fué fundada el 10 de marzo de 1543 y es conocida actualmente como La Antigua. Está declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO desde el 26 de octubre de 1979.

Su actividad religiosa fue una característica en la época colonial, prueba de ellos es las profusión de construcciones de diferentes iglesias, templos, ermitas, conventos y monasterios, a cargo de sus respectivas congregaciones religiosas. El gran terremoto ocurrido en 1773, no pudo con algunas iglesias, templos y ermitas que no sufrieron daños considerables, y que luego de reparaciones y remodelaciones en diferentes épocas, en la actualidad aún pueden visitarse.
Pero no todas las edificaciones en la ciudad resistieron el gran terremoto y quedaron destruidas, encontrándose actualmente en ruinas. Entre esas edificaciones hay algunas que se encuentran abiertas al público siendo una de las más importantes las que se encuentran detrás de la Catedral de San José, en la plaza central.
Una de las actividades imperdibles es subir al Cerro de la Cruz desde donde se observa toda la ciudad colonial con sus casas, calles e iglesias con el Volcán de Agua de fondo.

El clima ofrece una situación ideal para el desarrollo de hermosos ejemplares de flora que se encuentran por todos lados. Es cuestión de caminar y admirarlo.

ARTESANIAS
Las artesanías guatemaltecas son únicas y han logrado tener un importante reconocimiento y posicionamiento en diferentes países. Y es que se preparan utilizando textiles, telas típicas, madera, metal, finas piedras como el jade, cerámica, cuero, vidrio y otras. La Casa de Jade tiene un pequeño museo donde se aprende mucho sobre historia y cultura. Hay expuestas muchas réplicas y piezas reales además de artesanos que tallan en vivo esa característica piedra en joyas que quedan a la venta.

EL ARCO DE SANTA CATALINA
El Convento de Santa Catalina Mártir tenía un carácter de reclusión debido a los votos que tomaban las religiosas que pertenecían a esa Orden. Es decir que se les impedía salir a las calles o ser vistas desde el exterior.
Con el tiempo, el número de religiosas que eran admitidas en el convento creció tanto, que el espacio ya no era suficiente. Por lo que pidieron autorización para ocupar el espacio que se encontraba frente al convento. Dicho lugar se les otorgó en el año de 1693 pero no la autorización para cerrar la calle y así unir los dos espacios que ya poseían. En lugar de cerrar la calle se les permitió la construcción de un puente. El mismo fue en forma de arco con un corredor cerrado por el que las religiosas transitaban sin ser vistas, cumpliendo así con el voto de reclusión.
Luego de los terremotos de 1773, el arco tomó importancia debido a los arreglos que se mandaron a hacer. Dichos arreglos comprendieron la construcción de una torrecilla y la inclusión de un reloj Lamy Amp Lacroix de origen francés. La “calle del arco” es una de las más concurridas de la ciudad colonial y uno de los íconos más representativos de la Antigua Guatemala.