P. N. Talampaya


Nuevos y espectaculares circuitos de trekking en el Parque Nacional Talampaya.


El Parque Nacional Talampaya, en el departamento General Felipe Varela y parte del Corredor Valle del Bermejo, ostenta un estatus excepcional. La UNESCO lo declaró “Patrimonio Natural de la Humanidad” en el año 2000, y se cuenta entre las “7 Maravillas Argentinas”.

Aunque los recorridos tradicionales por el Cañón de Talampaya y los Cajones de Shimpa son visitas imperdibles, ahora también se han habilitado otras rutas igualmente fascinantes.

CAÑON DEL ARCO IRIS Nos sumergimos en la belleza única del Parque Nacional Talampaya mientras exploramos un cañón que ha sido moldeado por millones de años de erosión. El paisaje se define por sus geoformas intrigantes y una rica variedad de colores que se mezclan en una danza natural fascinante. El viaje comienza en el parador a lo largo de la RN 76, desde donde partimos en combi en un viaje de aproximadamente media hora avanzando por el desierto de la región y el lecho del río que se llena de agua durante la época de lluvias.

Una vez que lleguemos a la zona del Cañón, dejaremos el vehículo para embarcarnos en una caminata suave. El recorrido es accesible para todos los niveles de condición física, lo que lo convierte en una experiencia apta para todos.

Después de explorar este tesoro natural, regresaremos a nuestros vehículos y es muy probable ver la fauna que la habita.

CIUDAD PERDIDA
En el recorrido hacia la Ciudad Perdida vivimos una travesía única en el tiempo a través de millones de años de historia geológica, donde el agua y el viento han esculpido una vasta depresión. Este paisaje esconde un increíble secreto: cientos de geoformas emergen del suelo, creando la ilusión de una ciudad perdida en medio de la naturaleza. Los lugareños solían llamar a este lugar “laberintos naturales”.

En nuestro apasionante recorrido, nuestra guía te narrará la evolución de este sitio sorprendente y te revelará los misterios detrás de las caprichosas formas de las piedras. Tu imaginación será tu única barrera en este mundo de formas naturales que desafían la lógica.

Mientras exploramos, llegaremos a un pequeño aguadero, donde nuestra guía señalará las huellas de pumas que ocasionalmente se acercan para beber. Además, te explicará cómo la fuerza del agua, que penetra en las rocas, junto con el calor, provoca la expansión y la ruptura de las piedras, un proceso geológico fascinante.

La Ciudad Perdida es un lugar lleno de maravillas naturales y misterios por descubrir. Únete a nosotros en esta inolvidable experiencia y descubre la historia que la naturaleza misma ha tallado en sus piedras.

QUEBRADA DON EDUARDO
Nuestra aventura comenzó con la emoción de descubrir este rincón especial del Parque Nacional Talampaya. A medida que nos adentrábamos en este hermoso lugar, nuestro guía nos contó la historia detrás de su nombre, en honor a Don Eduardo, el arriero que eligió vivir aquí con su familia.

Nos dispusimos a explorar la quebrada durante unas 3 a 4 horas, con la tranquilidad de saber que la dificultad era baja, lo que prometía una experiencia accesible y gratificante.

Nuestro camino nos llevó hacia el norte del gran Cañón de Talampaya, siguiendo los lechos de arroyos secos que habían visto pasar innumerables generaciones.

Nuestro guía compartió su conocimiento sobre la flora local, destacando las jarillas que dominaban el paisaje, junto con cactus, retamos, algarrobos y chañares. También nos sorprendieron unos arbustos con corteza verde llamados brea, cuyo color nos recordaba al famoso personaje de Shrek.

Mientras avanzábamos por angostos caminos flanqueados por altas paredes rojas, no pudimos evitar quedar asombrados por la belleza majestuosa de este entorno natural. La Quebrada Don Eduardo nos reveló su belleza con cada paso que dábamos.

Finalmente, llegamos al punto culminante de nuestra caminata: un mirador natural en el punto más alto del recorrido. Desde allí, se desplegó ante nosotros una perspectiva inédita de Talampaya, con sus murallones rojizos que parecían desaparecer en el horizonte. Era un paisaje que difícilmente olvidaríamos.

Al concluir el trekking, reflexionamos sobre Don Eduardo y su elección de vivir en un lugar tan espectacular. No podíamos más que estar de acuerdo en que no era ningún tonto, pues su legado nos había permitido disfrutar de esta experiencia única en la Quebrada Don Eduardo, donde la naturaleza se convertía en una obra maestra a cada paso que dabas.