El volante Peugeot

Desde el simple manubrio al equipamiento multifunción actual.
A primera vista, el volante es el órgano mecánico
que menos ha evolucionado desde
los orígenes del automóvil, tanto en su
forma como en su función. Sin embargo,
nunca ha dejado de evolucionar, ni de intentar escapar
a su forma circular. ¿Qué pasará con su evolución?
¿Seguirán existiendo con la llegada de la
conducción au tónoma?
Muy sencillo en sus inicios y centrado en el control
de la dirección, poco a poco, se ha ido haciendo
más complejo. Va tomando volumen e incorporando
múltiples funciones secundarias: bocina,
mandos de la radio, de regulación o limitación de
velocidad, cambio de velocidades, airbag, etc. El
material del volante también evoluciona. Su armazón,
inicialmente de madera, pasa a ser de acero,
después de aluminio y, finalmente de magnesio.
En el año 2013, el PEUGEOT 208 introduce una
innovación de primer orden en los puestos de
conducción con el lanzamiento del PEUGEOT i-
Cockpit®. Como elemento central del conjunto
formado además por la pantalla táctil y el head-up
display, el volante se hace compacto. Presenta un
nuevo diseño que incorpora dos zonas planas, que
aseguran una mejor sujeción. Libera, aún más, el
campo visual y el espacio para las piernas del conductor.
Extendido al resto de la gama, el PEUGEOT
i-Cockpit® no deja de evolucionar. Actualmente
más de 6 millones de usuarios han adoptado esta
revolución, única en el mundo del automóvil.

Un poco de historia
El primer volante aparece en julio de 1894, a bordo
del Panhard 4 CV de Alfred Vacheron que participó
en la carrera París-Rouen, organizada por Pierre
Giffard, periodista del rotativo Le Petit Journal, un
diario parisino publicado entre 1863 y 1944. Más
que una prueba deportiva se trataba de un gran impulso
publicitario para un invento muy reciente: el
automóvil. Entre París y Rouen, un trayecto de un
centenar de kilómetros, los vehículos propulsados
por un motor de explosión debían mostrar su resistencia.
Equipados con un manubrio, los vehículos PEUGEOT,
de 2 velocidades y con 4 cilindros, parecían
carruajes motorizados. En otros automóviles, los
pasajeros se sentaban frente a frente, como en una
carroza. Globalmente, a los constructores les costaba
alejar se del diseño de los coches de caballos.
Más de 100 vehículos con distintos tipos de motorización
(vapor, petróleo, nafta, eléctrico, aire
comprimido, pedales...) aceptaron el reto. Pese a
la innovación tecnológica que suponía la incorporación
del volante, Alfred Vacheron y su Panhard 4 CV
llegaron cuartos, mientras que Panhard y Levassor
y los hijos de los hermanos Peugeot, que conducían
automóviles dirigidos por medio de un manubrio,
empataron en el primer puesto.
El volante terminó sustituyendo progresivamente la
barra que sirve de mando de dirección a los vehículos
de la época. Tecnológicamente, el automóvil se
libera de su parentesco con los coches de caballos.
Así, en 1901, el PEUGEOT Type 36 se distinguió de
sus antecesores, fabricados sobre la base de simones
con motor. Incorpora dos grandes innovaciones:
un capó para el motor delante y un volante en
vez del manillar.
El volante, expresión de innovación para PEUGEOT
El “volante direccional” es la pieza mecánica que
dirige las ruedas de un vehículo. Forma parte del
sistema de dirección, manejado por el conductor.
Los pioneros del automóvil se dieron cuenta de que
es más sencillo dirigir un automóvil utilizando un
volante circular que recurriendo a una barra o un
manubrio.
Su forma permite un manejo más seguro en los giros
y reducir el esfuerzo necesario para hacer cambiar
de dirección las ruedas del vehículo. Además,
el volante puede asociarse a una dirección asistida
a bajos regímenes, para facilitar su rotación en las
maniobras.
El volante es fruto de la arquitectura del habitáculo.
Su diseño está definido por las exigencias de velocidad
del cuadro de instrumentos, la legibilidad
de los símbolos situados en los mandos bajo el volante,
la difusión adecuada del aire impulsado por
los aireadores e imperativos ergonómicos. Sin embargo,
se acaba convirtiendo en un elemento para
innovar.
A principios de los años 90, la generalización de
equipamientos como el airbag y la dirección asistida
modifican el paradigma hasta entonces reservado
al volante. De direccional pasa a ser multifuncional,
al incorporar elementos de seguridad pasiva
que ya no están directamente ligados a su papel
inicial: dirigir las ruedas.

Estas innovaciones también se manifiestan en la
evolución de los materiales que se emplean en su
fabricación. Las técnicas aplicadas al grip, los granulados
del cuero y los revestimientos constituyen
indicadores de la subida de gama de PEUGEOT. El
volante de espuma de poliuretano se reserva a los
niveles de entrada a la gama mientras que el cuero
plena flor se convierte en una característica de
los acabados superiores. Dentro de su diversidad,
el volante ofrece más elementos para expresar la
subida de gama: por su forma, que incluye soportes
para los pulgares o zonas planas, por la perforación
del cuero, que proporciona una mayor sensibilidad
al tacto, por la presencia de logotipos (GTi, GT Line)
o de pespuntes de colores, que adentran al volante en un universo deportivo, por la presencia de levas
surgidas en los deportes del motor, que permiten
cambiar de velocidad.
A menudo, la competición es precursora en materia
de innovaciones tecnológicas o de sofisticación.
Al igual que el PEUGEOT 908, que tenía todos sus
mandos en el volante, el volante de los vehículos
de serie de la marca se rige por los mismos principios.
Dependiendo de los niveles de acabado, los
mandos de la radio, del regulador de velocidad o,
incluso, del teléfono, se sitúan en los brazos del
volante.
La marca llevó la innovación aún más lejos al lanzar,
en 2013, en la primera generación del PEUGEOT
208, un habitáculo revolucionario organizado alrededor
de un volante compacto, una pantalla táctil
y un cuadro de instrumentos elevado: el PEUGEOT
i-Cockpit®. Como elemento central, el volante compacto
hace más fácil la maniobrabilidad y multiplica
las sensaciones de conducción. Al exigir una menor
apertura de los brazos, se reduce la amplitud
de los movimientos al maniobrar, lo que refuerza
la rapidez y la agilidad del conductor, ofreciéndole
además una posición más relajada.
Extendido a toda la gama (actualmente está presente
en los PEUGEOT 208, 2008, 308 S, 3008 y
5008), el PEUGEOT i-Cockpit sigue evolucionando.
Por ejemplo, en 2017, con el lanzamiento del SUV
PEUGEOT 3008, el volante se hace aún más compacto.
Su nuevo diseño incorpora dos zonas planas,
que aseguran una mejor sujeción. Libera, aún
más, el campo visual y el espacio para las piernas
del conductor. El PEUGEOT i-Cockpit® y su emblemático
volante compacto se han convertido en pilares
de la identidad de marca.
Estas evoluciones cumplen con un objetivo sencillo
de aportar una respuesta técnica que permita diseñar
interiores con una visión estilística de futuro
y aportar una seguridad pasiva al mejor nivel con
tecnologías avanzadas y compatibles en cualquier
mercado del mundo.

¿Hacia la desaparición del volante en los vehículos
autónomos?
En 2014, el “Google-Car ” lanzó la tendencia de un
automóvil 100% autónomo, con la particularidad
de carecer de volante, acelerador y freno. Un simple
botón, integrado en el cuadro de instrumentos,
fuerza la parada del vehículo.
Desde julio de 2015, Groupe PSA despliega su programa
AVA “Autonomous Vehicle for All” (vehículo
autónomo para todos) y se convierte en el primer
fabricante en probar automóviles autónomos en rutas
abiertas al tránsito en Francia. Este programa,
sencillo e intuitivo, agrupa una amplia gama de funciones
que, progresivamente, llevarán a una delegación
parcial, y después total, de la conducción a los
sistemas del vehículo, si el conductor así lo desea.
Se han planteado varios modos de conducción, con
grados de automatización del vehículo autónomo
que la OICA (Organización Internacional de Fabricantes
de Automóviles) clasifica en cinco niveles,
que se distinguen por:
• Nivel 1 “Hands on” (con manos): el conductor
debe mantener las manos en el volante.
• Nivel 2 “Hands off” (sin manos): el conductor puede
hacer otras cosas además de conducir, pero debe
supervisar permanentemente la conducción para
poder retomar el control en cualquier momento.
• Nivel 3 “Eyes off” (sin control visual): el conductor
ya no está obligado a supervisar permanentemente
la conducción, pero debe estar preparado para retomar
el control.
• Nivel 4 “Mind Off” (sin intervención humana): el
conductor ya no tiene que tomar el control del vehículo.
• Nivel 5 “Driverless”: conducción 100% autónoma,
sin conductor.
Actualmente, funciones de ayuda a la conducción
de nivel 1 y 2, surgidos del programa AVA, ya están
disponibles en algunos modelos de la gama PEUGEOT. Por poner algunos ejemplos.