El mayor museo público de la Argentina, creado hace 120 años, posee un patrimonio de más de 12.000 mil piezas de arte de diversos orígenes y tiempos, desde el período prehispánico hasta el siglo XXI. Cerca de 1200 de estas obras se exhiben de forma permanente, siguiendo un relato cronológico, en las 42 salas de exposición con que cuenta su actual sede, antigua Casa de Bombas de Recoleta, donde se almacenaba el agua que luego se distribuía a la ciudad. Algunos de los autores fundamentales del mundo occidental presentes en la colección son el Greco, Tiziano, Goya, Degas, Renoir, Monet, Manet, Courbet, Gauguin, Van Gogh, Rodin, Kandinsky, Picasso, Chagall, Modigliani, Klee, Rothko y Pollock, a los que se suman maestros argentinos como Pueyrredón, Della Valle, Cándido López, Sívori, Berni, Xul Solar y Fontana, entre otros. El museo también cuenta con un pabellón destinado a muestras temporarias, y durante todo el año organiza actividades culturales y educativas para diferentes públicos, además de visitas guiadas en inglés y en portugués.

En la Navidad de 1896, abría sus puertas el Museo Nacional de Bellas Artes. Su creador, Eduardo Schiaffino –pintor, crítico, historiador del arte, fundador de la Sociedad Estímulo de Bellas Artes y del Ateneo–, postulaba la autonomía del arte nacional. Dueño de una personalidad formidable, impetuosa y polémica, característica de la Generación del 80, hablaba incluso de un estilo argentino, motivo por el cual llegó a batirse a duelo con el crítico español Eugenio Auzón, quien consideraba esta posibilidad una entelequia. Bajo su impulso, nacía una institución que inició en el país un camino para construir la memoria visual propia, núcleo basal que documenta las derivas del arte argentino, al tiempo que propone un diálogo con la escena artística mundial. La colección inaugural constaba de 163 obras desplegadas en cinco salas del Bon Marché (hoy Galerías Pacífico), un elegante sitio de una Buenos Aires que apenas estaba dejando de ser la gran aldea para convertirse en una ciudad cosmopolita y moderna, capital cultural del Cono Sur. A partir del legado de Adriano E. Rossi, que siguió al realizado por Juan Benito Sosa en 1870, además de obsequios y donaciones de sus amigos, Schiaffino consiguió reunir un conjunto notable que permitía mostrar lo que, por entonces, se entendía como el desarrollo de las principales etapas del arte internacional. En ese acervo, se destacaban piezas procedentes de los Países Bajos, Italia y Francia, de los siglos XVII y XVIII, así como obras producidas en el ámbito nacional, tales como esculturas provenientes de los talleres jesuíticos de las misiones del área guaranítica y algunas pinturas de los primeros artistas argentinos, entre ellas, las de los becarios que, en Italia, buscaron aprender las modernas técnicas y estilos de trabajo. Han transcurrido 120 años, durante los que la idea original de Schiaffino se ha ido completando y enriqueciendo desde el Estado, y con la colaboración de artistas y generosos conciudadanos. De este modo, se ha logrado formar una colección de más de 12.000 piezas, conservadas bajo los más altos estándares internacionales de preservación, en las que es posible admirar expresiones de diferentes escuelas de todas las épocas. La exposición conmemorativa de estos 120 años, curada por Ángel Navarro –integrante del Área de Investigación del Bellas Artes–, celebra el grupo fundacional de obras, la acción del creador del Museo y los donantes de entonces, así como también el rol central del Estado en la consolidación institucional y el trabajo realizado desde hace 85 años junto con la Asociación de Amigos. El arte nacional ha encontrado aquí no solo el lugar adecuado para estudiar, guardar e interpretar sus expresiones más conspicuas, sino también para establecer un diálogo fructífero con las tradiciones universales. Este objetivo se ha logrado gracias a la labor de las diversas gestiones que guiaron los destinos del Museo y a los equipos de trabajo, que a lo largo de más de un siglo, con profesionalismo y compromiso, han hecho y hacen posible este buen presente y auguran un promisorio futuro.

Andrés Duprat
Director del Museo Nacional de Bellas Artes

Museo Nacional de Bellas Artes: exposición 120° aniversario La celebración del 120° aniversario de la apertura del Museo Nacional de Bellas Artes es el motivo de esta exposición concebida a partir del trabajo conjunto de diversas áreas de la institución. Creado por decreto del 16 de julio de 1895, el Museo abrió sus puertas el 25 de diciembre de 1896 en los salones del Bon Marché, galería ubicada en el centro de la ciudad. Su colección inaugural se componía de alrededor de 160 obras de artistas nacionales e internacionales, formada mediante donaciones realizadas por un grupo de ciudadanos interesados en la creación de un espacio capaz de servir de ilustración y aprendizaje tanto al público en general como a artistas y estudiantes. Este proyecto de exposición intenta evocar ese primer Museo a través de una selección de 46 de las obras fundacionales, de las cuales 18 rememoran la presentación original de las salas del Bon Marché, mientras que otras 28, que en la actualidad integran la colección permanente, son señaladas de modo especial en las salas de la institución. A estas obras primigenias, se agrega la última llegada al Museo, una nueva donación que enriquece el patrimonio y pone de manifiesto este medio, que fue fundamental para el acrecentamiento del patrimonio. El catálogo original es el punto de referencia fundamental de la presente exposición. Redactado como un catálogo topográfico, enumera las obras según la sala donde estaban exhibidas, consignando su autor y título, dimensiones y técnica de publicación, además de la mención del o de los donantes, seguidas a veces por un breve comentario. Responde así a las normas museológicas habituales en ese tiempo y que el director, Eduardo Schiaffino, conocía bien. Siempre tuvo in mente la edición de uno razonado, que no llegó a concretar. Es muy probable que fuera el propio crecimiento de la colección el hecho que actuó en contra de la publicación de ese nuevo catálogo, para el cual aún quedan notas en el Fondo Eduardo Schiaffino, que se conserva en la institución. Cuando Schiaffino dejó la dirección en 1910, el número de obras, según el inventario realizado ex profeso, se había elevado a 3715, producto, como dijimos, de donaciones y adquisiciones, entre las que se deben contar aquellas procedentes de los viajes llevados a cabo con ese especial propósito por el director. Se incluye, además, una sección dedicada a mostrar algunos hechos salientes en la historia del Museo Nacional de Bellas Artes, como los cambios de sede e ingresos importantes, por medio de documentos, fotografías y material de archivo.

Ángel Navarro,
Curador de “120 años de bellas artes”


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www.bellasartes.gob.ar