El tiempo que pasó en su taller la ayudó a romper con los moldes académicos que traía tras siete años de estudio, que si bien le ofrecio un ofició, la limitó en su creatividad. En este sentido el taller le dió los parámetros para conectarse con lo que realmente sentía. Experimentar con los elementos propios de lo pictórico, la forma y el color. Lo figurativo con lo cual había comenzado se empezó a diluir en este encuentro del color con el color. La línea, que antes dibujaba tanto una naturaleza muerta como un cuerpo, empieza a zigzaguear entre y sobre las masas de color, regresando a veces como texto superpuesto a las formas o como un trazo de energia que recorre el campo pictórico.

Marcela Répide persigue desde un rigor formal al que no renuncia, transformar la abstracción en una emoción. tal vez valgan para ella las palabras que dijo el artista Sean Scully: “Creo que el modo de convertir la pintura abstracta en específicamente emocional no consiste en aludir a una situación determinada, que es lo que haría un artista figurativo, sino en hacer que la relación entre las formas y el artista sea tan profunda que se tranforme en una relación de enorme alegría y de enorme dolor, y pueda ajustarse hasta el punto de que estas sensaciones se perciban como sentimientos cuando se cruce la barrera que hay entre lo que se siente y lo que se ve.”

Lo que mas deslumbra cuando estamos frente a una obra de la artista es el color, sean rojos, azules u ocres, Répide dota a ellos de una energía singular, un ejemplo entre otros, es el cuadro titulado multicolor, un cuadro que parece condensar las preocupaciones plásticas de la artista: forma, color y texto, elementos con los que interpela al espectador haciéndolo partícipe de un mundo en constante movimiento.

BIOGRAFIA

Egresó como Maestra nacional de Artes Plásticas del Instituto Santa Ana, continuando más tarde el Profesorado Nacional de Pintura en la misma institución.
Trabajó y se perfeccionó con los Maestros Kenneth Kemble, Gabriel Messil, Domingo Méndez Terrero, y Duilio Pierri.
Desde 1986 hasta 1998 se trasladó con su familia a Bariloche donde realizó muestras individuales y colectivas ejerciendo la enseñanza del Arte en su taller y en el Colegio Inglés y Colegio Alemán de esa ciudad.
Integró el grupo de artistas plásticos del portal Artesur.com.
Azules acrílico sobre tela Participa de la “Clínica de Obra” con el maestro Eduardo Médici.
Actualmente trabaja en su taller del “Conventillo de las Artes”, Libertad 543, Buenos Aires, en la producción de nuevas obras que serán presentadas en próximas muestras y dictando cursos de dibujo y pintura. También fué asistente en la galería Coppa Oliver Arte de Buenos Aires por varios años.

ACERCA DEL AUTOR

Eduardo Médici nace en Buenos Aires, en 1949. Estudia dibujo y pintura con Anselmo Píccoli, y se recibe de Licenciado en Psicología.
desde sus comienzos y, teniendo en cuenta su formación, sus pinturas formulan una perspectiva sobre la vida y la muerte, sobre las miserias humanas. Constituyen profundas reflexiones que derivan de la dirección de su mirada sobre el cuerpo humano. En la serie “De saco y corbata”, que realiza entre 1979 y 1980, desarrolla estas ideas a partir de una figuración esquemática. Pinta una serie de personajes que, prisioneros de su vestimenta, marcan una mirada crítica hacia las regimentaciones y los convencionalismos de la sociedad.
A principio de los 80 viaja a México y Guatemala, donde se siente atraído por el peso de las manifestaciones culturales antiguas que hicieron que la muerte tuviera un lugar importante entre las tradiciones populares vigentes.
Entre 1982 y 1983, su lenguaje plástico atraviesa un período de transición, derivando en formas más abstractas y alcanzando un alto nivel de gestualidad que refuerza a través del uso particular del color.
A posteriori, vuelve a recuperar su atención en el cuerpo humano en el plano de la representación. Al principio, a través de seres y cosas en estado de transición, de formación todavía inacabada, que presenta con una apariencia difusa entre números, letras y cruces; símbolos a los cuales luego sigue recurriendo. Luego, los cuerpos empiezan a aparecer desnudos, altos y delgados, en construcciones de fuerte base filosófica, que muestran al hombre como un ser atravesado por la posibilidad de la muerte.
“yo dividido” fue realizada en 1990. Pertenece a este grupo de obras, aunque tiene una característica singular; en ella incorpora la palabra escrita en la representación, a través de la cita de un tango de Discépolo que se repite de manera constante.
A lo largo de esta década sigue enfatizando su interés en el tema del cuerpo mediante otras vías.
comienza a emplear otros materiales que combina con la pintura: radiografías, fotocopias, transferencias, negativos fotográficos, etc. De este modo, el drama humano que había subrayado en “yo dividido”, deja de ser el leit motiv de la obra y lo que pasa a jerarquizar el autor es la tensión entre recuerdo y olvido.
A lo largo de sus desarrollos, Eduardo Médici recibió las siguientes distinciones: Mención de Honor “VIII Bienal de Maldonado”, Primer Premio “Revista Cultura” (1987); Premio Jóvenes Artistas a la Trayectoria, otorgado por la Asociación Argentina de Críticos de Arte (1990); Mención del Jurado “Premio Siemens” (1992); Beca Miró (1993); Segundo Premio Sección Pintura del “Salón Manuel Belgrano” (1994); Primer Premio “Banco Mayorista del Plata” (1995);Premio Arlequín,otorgado por la Fundación Pettoruti (1997).


Más información:

www.marcelarepide.com.ar

www.eduardomedici.com.ar