EL AGUA - Artistas invitados: Vechy Logioio, Inés White y Esteban Widnicky


Uno ve el agua como una transparencia que se adecúa a la forma del recipiente que la contiene. O ve una película que reproduce el límite del vaso con una línea circular de la cantidad que la narra o la ve caer de la lluvia, fugaz, fresca, para que la tierra se la trague o absorba, y luego pueda aparecer secretamente como un invisible gas que asciende fantasmal entre las moléculas del aire para luego agruparse de nubes que la volverán a llover.
Si, pero entonces el agua, no mirada ni pensada, sino amada, olvidada de su entrañable composición química, sin recordarle su fuerza marítima, su transcurso fluvial, su quietud especular en los lagos, su capacidad de entrar en la boca o de limpiar los ojos, o de pacificar la fiebre; al agua, así como una transparencia de volumen inasible y traslúcido, como sustancia angélica en su humildad de casi inexistencia, o de existencia que a fuerza de necesariedad y de abundancia se hace secreta en la costumbre de su presencia; el agua, que se oculta en la evidencia, el agua, bien vista, entonces, como el aire (del cual prefiero no hablar) es una materia ideal para iniciarse en el entendimiento de la sacralidad de las cosas.

Ángel Bonomini

(fragmento del cuento Páginas Finales del libro Los lentos elefantes de Milán)