La "Casa del Puente" es una casa-estudio musical diseñada en 1943 por Amancio Williams para su padre, el músico y compositor Alberto Williams.
La obra fue concebida a partir de una estructura espacial que se desprende del suelo formando un arco que une poéticamente las orillas del arroyo, y que eleva las zonas de habitar a la altura de las copas de los árboles.
Actualmente adquirida por la Municipalidad, va a ser restaurada íntegramente según los planos y documentos originales del Archivo Williams.

 

Los apasionados del golf, cuentan con "La Catedral del Golf": el Mar del Plata Golf Club, fundado en el año 1900 por algunos directivos del entonces Ferrocarril del Sud. El edificio del Club House, de estilo Tudor, es uno de los orgullos arquitectónicos de la ciudad. Construido por los arquitectos Calvo, Jacobs y Giménez, fue inaugurado en 1926. La cancha es par 70, y -aún corta en su extensión- es difícil por sus desniveles, sus greens rápidos y el viento siempre cambiante.

 

Obligados al ritual impostergable, realizar una visita al puerto de Mar del Plata, y disfrutar de recorrer la nueva Banquina de Pescadores para ver las lanchas que arriban al puerto para descargar sus conquistas y faenas.
Múltiples opciones gastronómicas, para todos los gustos y exigencias, pueden aprovecharse en la zona portuaria, donde se destacan, obviamente, los productos de mar.

 

Disfrutar de la playa, con la alta cantidad de turistas en verano, puede ser una ardua tarea, pero en Cabo Largo beach club es diferente. Con una extensísima playa, fácil acceso -junto a la rotonda del Faro- y cómodas y completas instalaciones -piscinas, carpas, sombrillas y amplios pasillos- se puede aprovechar al máximo del placer que ofrece el mar. Surf, kitesurf, masajes, taller de arte, todo para un merecido relax. Además cuenta con un muy buen restaurant el cual es excelente a la hora del atardecer para tomar algo en su panorámica terraza.

 

Alejada unos kilómetros de la costa, se encuentra la Villa Victoria, que fuera la casa de veraneo de la escritora Victoria Ocampo y donde actualmente funciona el centro cultural que conserva su nombre. El edificio de madera fue adquirido en Inglaterra, trasladado a Mar del Plata en barco y armado íntegramente sobre una estructura de hierro. Heredada por Victoria en la década del veinte, la Villa poseía, originariamente, un parque de dos hectáreas, que ha visto pasear y deambular a escritores y amigos de la talla de María Rosa Oliver, Enrique Pezzoni, Eduardo Mallea, Jorge Luis Borges, Bioy Casares, Waldo Frank, Roger Callois, Gabriela Mistral y Saint-John Perse.