Xul Solar, seudónimo de Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari, nace en San Fernando, provincia de Buenos Aires en 1887 lugar donde transcurre su infancia, bajo el signo de Sagitario, con ascendente en Piscis. Sus padres son Emilio Schulz Riga (Riga, Letonia, 1853 – Buenos Aires, 1925) y Agustina Solari (San Pietro di Roveretto, Italia, 1865 – Buenos Aires, 1958). Muere en Tigre en 1963.

En 1912 parte a Europa donde permanece hasta 1924. En los años europeos convive con la nueva plástica, la literatura, la filosofía, aprende nuevos saberes no tradicionales y el conocimiento esotérico.

En Turín, en el año 1912, toma contacto con las vanguardias europeas y coincide con la estética del Expresionismo. Allí tiene oportunidad de leer el nuevo almanaque Der Blaue Reiter, una publicación emprendida por los artistas Wassily Kandinsky y Franz Marc. En una postal dirigida a a su padre le dice: "hay cosas espantosas para los burgueses, cuadros sin naturaleza, líneas y colores sólo, por ejemplo así", y esboza con tinta un cuadro de Kandisnky, agregando: "he trabajado en la tendencia que será la dominante del arte más elevado del porvenir". Para Der Blaue Reiter, la técnica predilecta era la acuarela. El objetivo común de los artistas, antes que un estilo, era explotar el rol del color, la liberación del principio de imitación, la simplificación de las líneas y el retorno a lo primitivo. En una de las esquinas de la carta delinea la obra Entierro que concreta en dos versiones, probablemente en 1914 y en 1915.

La correspondencia de la época revela su vínculo con la Teosofía, la Antroposofía, con Aleister Crowley, "el Mago". Su interés por el mundo de lo oculto se manifiesta en los diversos libros que compra en Europa relacionados a estos temas. Viaja y reside en Londres, Turín, París, Munich, Kelheim, Stuttgart, Milán, Roma, Venecia, Florencia y Zoagli.

En 1915 viaja a París donde permanece nueve meses. Los argentinos que compartieron su vida en esta ciudad, como Alfredo Guttero y el músico Vicente Forte, lo recuerdan envuelto en un poncho de rayas celeste y blanco, al lado de Picasso y Modigliani, libre, desinteresado, inasible, extraño, tierno y misterioso.

Compra un armonio que toca, según el testimonio del escultor Luis Falcini, en "el hueco de una escalera caracol, una especie de descanso donde apenas podía moverse con sus largas piernas… se enroscaba en su caja para hacerle sonar acordes…".

Entre el 27 de noviembre al 16 de diciembre de 1920, Xul expone por primera vez en forma individual, en la Galería Arte de la ciudad de Milán. Presenta setenta obras, entre ellas: San Francisco, Nido de fénices, Anunciación, Al Lussemburgo, Sol herido, además de sus décoras y sus proyectos arquitectónicos. Su amigo Emilio Pettoruti escribe el texto del catálogo: "Hay un extraño misterio en éstas [obras], sus fantásticas visiones, en las que la imaginación, sin ningún control de la realidad… parece que mirara en espacios privilegiados y descubriera todo un mundo de fantasmas y de sugestiones ignotas". Comparte la exposición con el escultor italiano, Arturo Martini.

En 1924 vuelve a Buenos Aires junto a Pettoruti, la razón del regreso, fue conocer y ver el envío oficial a la Bienal de Venecia de 1922, un arte academicista, lejos de los nuevos movimientos. Xul escribe; "haremos gran golpe", el de llevar el arte vanguardista a la Argentina. El regreso definitivo en 1924, una apuesta a las raíces nacionales y a un proyecto americanista.

A su vuelta, encuentra una Argentina cambiada, con intelectuales preocupados en renovar la cultura. Se une al círculo de Martín Fierro, publicación de vanguardia, donde conoce a Jorge Luis Borges con quien establece una larga amistad y una admiración mutua. Borges lo lleva a colaborar en las publicaciones donde es director; Revista Multicolor de los sábados del diario Crítica y en Destiempo. Las afinidades intelectuales, se ve en autores como Meyrink, Sweedenborg, Schopenhauer además de coincidir en temas como la cábala, la astrología, la filosofía y tantos otros.

Sus pinturas se caracterizan por el uso de gamas sutiles, el uso de colores brillantes y de transparencias delicadas que otorgan al conjunto del cuadro una gran riqueza plástica de gran creatividad. La técnica que más emplea es la acuarela que le permite lograr transparencias y veladuras, colores con riqueza de tonos y matices. Incorpora nuevos signos a sus obras: banderas, inscripciones enigmáticas, letras y números que responden a la astrología, a una simbología oculta, cabalística y personal. Entre su extensa y rica iconografía, la serpiente, que usa con frecuencia en esta etapa, ha sido considerada por las fraternidades herméticas desde tiempos remotos como símbolo de la sabiduría.

El rol del color y la simplificación de las líneas y los planos, el agregado de letras y números corresponden a una nueva forma de abordar la imagen al sugerir un espacio con perspectiva y profundidad.

Recreaciones e invenciones

Durante su vida, Xul desarrolla una intensa labor imaginativa y creadora que incluye sus reinvenciones y la pintura. En la lingüística organiza dos nuevos idiomas; el neocriollo y la panlengua, realiza cambios en el ámbito de la música con la reforma en la anotación y cambios estructurales en el piano, en astrología, en proyectos de reforma de la anatomía humana, en pos de un individuo más perfecto. En el teatro, organiza un representación con títeres en tamaño natural que personificaban el teatro de la vida. En la ciencia de los juegos, recrea el tarot tradicional por uno con nuevos arcanos, concibe el juego de cartas de panlengua, destinada a la creación de nuevas palabras, modifica el ajedrez, que denomina panajedrez o el panjogo o ajedrez astral, una síntesis de todas sus creaciones. También propone curiosos cambios en el futbol y al final de su vida organiza las grafías palstiútiles, un nuevo tipo de obras "para ser leídas".

 

Más información:

www.xulsolar.org.ar